martes, 23 de agosto de 2011

El terror del gobierno a unas sociedades AUTÓNOMAS


Valores de la autonomía
Hermann Bellinghausen

Una de las razones profundas de la crisis y la descomposición que
asolan al país es la carencia de una vocación autónoma tanto de las
instituciones como de la población, fruto del viejo paternalismo
priísta (en parte populista y corporativista, en parte asistencial,
siempre manipulador) que nos dejó inermes al arribo del
neoliberalismo. Esto alcanzó una dimensión catastrófica tras el
ascenso de la ultraderecha y sus efectos perversos: ya no sólo
exportamos narcotraficantes sino, para mayor vergüenza, fanáticos
terroristas como el imbécil que pretendió asesinar la semana pasada a
los ciudadanos españoles que protestarían, con plausible realismo
socioeconómico, contra circo papal montado por el gobierno
nominalmente socialista del señor Zapatero.

No somos los únicos en esta condición, pero sí estamos entre las
naciones más gravemente aquejadas por el desmantelamiento progresivo
de la Nación, inspirado en la ideología del mercado "libre" a toda
costa, mala aplicación de las recetas capitalistas que tienen hoy en
riesgo al planeta entero.

En el mundo actual no parece existir mejor antídoto para el
desmantelamiento de la convivencia social que la práctica de
autonomías reales, no importa cuan locales o específicas. Resulta
inevitable pensar en el ejemplo de las comunidades zapatistas de
Chiapas y de otras experiencias indígenas en el continente. El caso de
los rebeldes chiapanecos se da en condiciones extremas, pero aún así,
o precisamente por eso, debería ser considerado seriamente. Bien es
cierto que dicha experiencia se encuentra hoy fuera del radar de la
percepción pública. Es una lástima. Y no es dato menor el hecho de que
la respuesta contrainsurgente durante sus tres lustros de vida haya
sido el barril sin fondo del asistencialismo manipulador de sucesivos
gobiernos federales y estatales para sitiar esa autonomía no sólo con
tropas federales sino, sobre todo, con inversiones huecas pero
desmovilizadoras que viniendo directamente de los manuales del
Pentágono se fincan en los peores usos y costumbres de un priísmo ya
en desuso en el resto del país.

Sin embargo, las viejas prácticas de engañar al pobrerío con
programas, pan y circo gozan de cabal salud en ciertas entidades,
tanto, que auguran un retorno del PRI a escala nacional, cuyo proyecto
será impedir el cambio y seguir así enajenando territorios y
capacidades autogestivas de la población en favor del extractivismo
brutal y el desmantelamiento comunitario. No muy diferentes
procedimientos a los empleados en Chiapas (priísta bajo franquicia
perredista) han usado los recientes gobiernos tricolores en Coahuila,
Oaxaca, Veracruz o su buque insignia del estado de México y sus
tácticas de garrote-y-Gaviota (perdón, zanahoria). Todo, a costa de un
endeudamiento gubernamental que pronto reventará en la insolvencia y,
previsiblemente, la represión.

El verdadero instrumento para sostener el avance del capitalismo voraz
y suicida no es esta manipulación de "apoyos" con pies de barro y
mucha propaganda, sino la guerra. Con el negocio ilegal de drogas y
armas, y su presunto "combate", como paradigmas del neoliberalismo,
los gobiernos panistas pavimentan el falso retorno de aquel priísmo ya
bien muerto y enterrado. Se trata de impedir que el organismo social
se organice y sea capaz de sobrevivir por sí mismo. Desigualdad y
miedo son la clave. Dependientes nos quieren.

El plan de arriba es malbaratar el petróleo, los recursos del subsuelo
(agua, oro, lo que haiga). El estorbo está en la gente, el más
desechable de nuestros recursos desechables. Nada más subversivo
entonces que las capacidades autogestivas y de autodeterminación,
peligroso valladar, a los ojos del poder, contra el avance de
trasnacionales y grandes financieras a las que desde el salinismo el
gobierno vendió su alma y nuestros suelos. Al poder le aterra que los
productores rurales sean capaces de generar su propia subsistencia y
la del resto de la población. Recordemos el Walmart en Teotihuacán y
el bobo argumento de que "estimularía" la competitividad de los
comerciantes y productores locales, tarea imposible dadas la
aplastante desventaja de dicha "competencia" y la monopolización de
mercancías de la mega cadena estadunidense.

Sin una vocación de autonomía no detendremos la guerra (declarada
contra nosotros) ni salvaremos la soberanía de México. Mentiras más o
menos, el gobierno vicariamente asistencialista renunció a su
obligación constitucional de proporcionar atención a la salud,
educación libre, gratuita y de buena calidad, ya no digamos el deber
elemental de proteger la vida y la seguridad de los ciudadanos. Es
hora de mirarnos en el espejo de las comunidades mapuche y la juventud
chilena, por ejemplo, que tras casi 40 años de postración neoliberal
(pinochetismo mediante), salen al fin a reclamar lo mínimo: el derecho
a ser ciudadanos. En el mundo de hoy, sólo la autonomía y la justicia
social ofrecen algún futuro.

(La Jornada, 22 agosto 2010)

domingo, 21 de agosto de 2011

“…en un progreso, que por principio, no tiene fin” 94

nuevas citas de un libro, ahora me meto un poco al mundo de la política, así podría criticarla con argumentos.


Weber, Max. “El político y el científico”. Colofón S.A. México:2008

“El Estado moderno es una asociación de dominación con carácter institucional que ha tratado, con éxito, de monopolizar dentro de un territorio la violencia física, legíticma como medio de dominación y que para lograr esta finalidad ha reunido todos los medios materiales en manos de su dirigente y ha expropiado a todos los funcionarios que antes disponían de ellos por derecho propio, sustituyéndolos con sus propias jerarquías.” 15

“…La dirección de los partidos por jefes plebiscitarios determina la “desespiritualización” de sus seguidores, su proletarización espiritual, podemos decir. Para ser aparato utilizable por el caudillo han de obedecer ciegamente, convertirse en una máquina, en el sentido americano, no sentirse perturbados por vanidades de notables y pretensiones de tener opinión propia.” 57

“Sólo nos queda elegir entre la democracia caudillista con “máquina” o la democracia sin caudillos, es decir, la dominación de “políticos profesionales” sin vocación, sin esas cualidades íntimas y carismáticas que hacen al caudillo.” 57

“en el súbito derrumbamiento interno de algunos representantes típico de esta actitud hemos podido comprobar cuánta debilidad interior y cuánta impotencia se esconde tras esos gestos, ostentosos pero totalmente vacíos. Dicha actitud es producto de una mezquina y superficial indiferencia al sentido de la acción humana.” 61

"Realmente lo que siempre da origen a una guerra es la estructura de la sociedad" 63

“Únicamente quien está seguro de no doblegarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado necio o demasiado abyecto para aquello que él está ofreciéndole, únicamente quien, ante todas estas adversidades, es capaz de oponer un “sin embargo”: únicamente un hombre constituido de esta manera podrá demostrar su “vocación para la política””79

Veamos ahora, a la inversa, al hombre fruto de la civilización, inmerso en un mundo que se enriquece continuamente con saberes, diferentes ideas y nuevos problemas. Podría sentir “el cansancio de vivir”, mas nunca “la saciedad de la existencia”, pues no le habrá sido posible captar nunca más que una mínima partícula de aquello que la vida espiritual esclarece, pero que, al fin y al cabo, no es sino algo efímero, jamás definitivo. Por lo tanto, para él la muerte está privada de sentido y tampoco lo tiene la cultura en cuanto tal, puesto que es ella, precisamente, la que con su insensato avance acelerado deja a la muerte sin ningún sentido. 97

“Dios está escondido y sus caminos no son los nuestros ni tampoco sus pensamientos” 100

“La ciencia carece de sentido, puesto que no tiene respuesta para las únicas cuestiones que nos importan, las de qué debemos hacer y cómo debemos vivir.” 102