Muchos afirman que por las noches, en la sierra y la montaña, a todo galope y seguido por su ejército, cabalga Emiliano Zapata. Pasa como rayo entre el estruendo de caballos fulgurantes e ilumina la noche. Dicen que después se produce un silencio monumental, que ni siquiera los grillos cantan, que se tiende un manto de reverencia donde se recuestan las esperanzas a parir un día nuevo. Cuentan que es una paz certera, que llena los corazones con murmullos de rebelión y augurios buenos, que los niños se duermen tranquilos y los ancianos sacan a pasear sus mejores recuerdos mientras se fuman un cigarrito de promesas revolucionarias. Dicen que sobre el horizonte el general Zapata se detiene siempre, echa una mirada de ésas que sólo él tiene, revisa el universo, respira profundo y acicatea con fuerza su caballo para seguir el galope.
Dicen que la luna ilumina y hace brillar los adornos plateados de su traje, que parecen estrellitas sobre el firmamento de la esperanza, que se quedan ahí durante muchas noches hasta que el general vuelve a pasar. Dicen que Zapata siempre se va por el mismo camino, que se pierde entre las milpas más altas donde está el maíz más grande. Que la noche se pinta con el olor de yerba mojada y sopla una brisa fresca como beso de futuro. Lo dicen y no son pocos. ¿Será verdad?
'y sopla una brisa fresca como beso de futuro' me gustó
ResponderEliminarespero más, soy Edgar Larrinaga o Mafa
ResponderEliminarHola Mafa, gracias por seguir el Blog :) saludos!
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